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Change fatigue:nuestros cerebros ya no pueden con otro cambio más


En 2016, las empresas hacían en promedio 2 cambios importantes al año. Para 2022 esa cifra subió a 10 cambios anuales, según Gartner Research. Y en 2026... probablemente ya ni puedas contarlos.


Y esto sin sumarle los cambios personales que cada quien está gestionando en paralelo.


La sensación es agobiante. Lo peor es que decimos "es lo que hay". "O nos adaptamos, o morimos".


Y aunque nos forcemos y parcialmente logremos sobrevivir a tantos cambios, nuestro cerebro no va tan rápido para mantener este ritmo.


Además, desde las propias organizaciones la cuestión no pinta bien: la disposición de los empleados a apoyar cambios organizacionales cayó de 74% en 2016 a 38% en 2022.


Estamos agotados.


Creencias que nos están colapsando


Vivimos rodeados de frases sobre el cambio, que circulan en nuestra cultura y ya hemos internalizado como nuestras.


"O te adaptas o mueres"

"El cambio es lo único constante"

"La resistencia al cambio es el enemigo"

"Si no te adaptas, te quedas atrás".


Sí, son ciertas... pero hasta cierto punto.


Si lo pensamos bien, adaptarte o morir tenía sentido en la era del hielo. No adaptarte significaba literalmente morir de frío.


Pero ahora usamos el mismo discurso para:


  • Migrar de ERP (el anterior funcionaba perfectamente)

  • La reestructuración interna para mover roles.

  • Adoptar IA solo porque sí, sin reflexionar profundamente en el para qué.

  • Cambiar toda una forma de trabajo porque el nuevo Director tiene una idea, y no ha escuchado aún las problemáticas y realidades del área.


Como si todo fuera vida o muerte. Pero no lo es.

Hay una diferencia enorme entre un cambio existencial y un capricho de sala de juntas.


Un cambio existencial es cuando tu competencia te está comiendo el mercado y tienes que pivotar. O cuando una regulación te obliga a cambiar tu modelo. O cuando la tecnología hace tu producto obsoleto.


Un capricho es cuando alguien vio algo en una conferencia y decidió que "necesitamos ser más ágiles" sin entender qué significa. O bien cambios que son interesantes, pueden representar una evolución, pero se tratan como panaceas y como urgentes e importantes.


Los tratamos así... con la misma urgencia, presión, haciendo push. Como si todo fuera igual de valioso. Y por eso estamos colapsando.


No todo cambio merece la misma energía.... No todo cambio es existencial o realmente clave para la mejora del negocio.


A ver, espero haberme explicado bien. El cambio en sí no es el problema. Cambiar es necesario. Las organizaciones que no cambian, mueren.


El problema es que estamos cambiando como pollos sin cabeza. Sin priorizar, cerrar, abriendo muchas cosas a la vez. Saturando a la gente con cambios simultáneos.


Para mantener las organizaciones competitivas, hay que cambiar. Para mantenerlas sostenibles, hay que cambiar la forma de cambiar.


Algunas buenas prácticas


A nivel organizacional


  • Congelar el portafolio de cambios.

  • Comunica qué dejaste de hacer y por qué.

  • Celebra lo que cancelas, no solo lo que lanzas.

  • Crea zonas de estabilidad. Define qué cosas NO van a cambiar por los próximos seis meses.

  • Haz retrospectivas de cambio. ¿Qué cambios terminaron? ¿Funcionaron? Cierra ciclos antes de abrir nuevos.


A nivel individual


  • Aplica el principio de WIP a tu vida. Máximo dos o tres cambios personales grandes a la vez. Si quieres empezar algo nuevo, termina o pausa otra cosa primero.

  • Mantén rutinas no negociables. Aunque todo esté cambiando en el trabajo, conserva algunos hábitos fijos. Tu ejercicio, tu hora de despertar...

  • Aprende a nombrar tus límites y decir NO. "No puedo tomar otro proyecto hasta cerrar este." "Este cambio no es prioridad para mí ahora mismo." Decir no a un cambio es decir sí a tu salud mental.

  • Revisa tus creencias sobre el cambio.

  • Reflexiona sobre tus comportamientos. ¿Estás haciendo push del cambio a los demás y generando fatiga para otros?


Change fatigue no es debilidad


No necesitamos gente más resiliente. Necesitamos organizaciones que gestionen los cambios con la misma seriedad con la que gestionan presupuestos. Necesitamos mejores conversaciones. Más empatía.


¿Cuántos cambios está gestionando tu equipo ahora mismo?

Si no sabes la respuesta, ese es el problema.


Creé un workspace interactivo para ayudarte a gestionar cambios sin colapsar a tu equipo. Lo encuentras aquí.


Si necesitas ayuda diseñando una estrategia de cambio que no destruya a tu gente en el proceso, hablemos.


Descubre servicios y talleres para debilitar los barrotes de tu empresa.



Claudia Salas Bozich



 
 
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