Desaprender… tan importante como aprender.
- Claudia Salas Bozich

- 6 oct 2025
- 2 Min. de lectura

Muchas organizaciones están poniendo mucho foco en el aprendizaje y la gestión del conocimiento como parte del día a día. Y ¡enhorabuena! Fomentar culturas donde diariamente se aprendan nuevos conocimientos, habilidades, buenas prácticas, etc. Es clave para una organización más adaptable.
Sin embargo, aprender tiene otra cara: el desaprender.
El desaprendizaje no significa olvidar lo que sabemos: sino cuestionar las creencias que tenemos profundamente arraigadas y dejar espacio para nuevas ideas.
Es un proceso de liberar lo que ya no nos sirve, permitiéndonos crecer y adaptarnos a un entorno en constante cambio. Sin este proceso mental y colectivo, no hay una verdadera transformación.
Aprender, de una manera simplista (y tal vez demasiado), equivale de cierta manera a sumar conocimientos, conectarlos y obtener nuevos insights. Así, es como ir sumando ladrillos sobre una pared que ya tenemos construida.
Desaprender implica cuestionar y derrumbar la pared (sin eliminar la materia prima/conocimiento, pues eso no se olvida), para construir una nueva, especialmente derrumbando los viejos cimientos.

La diferencia entre aprender vs desaprender
En rasgos generales se puede decir que aprender:
Suele tener una connotación positiva y generalmente es muy estimulante: descubrir nuevos conceptos, ideas, perspectivas…. Especialmente si estamos motivados y es voluntario.
Nos prepararnos para el presente o futuro.
Nos da más flexibilidad mental al incorporar nuevo conocimiento
Por otra parte, desaprender puede ser en muchas ocasiones más desafiante:
Implica soltar creencias, asumir que un conocimiento o habilidad “ya no nos vale” (uff, qué incómodo).
Nos lleva a cuestionarnos a nosotros mismos.
Invita a ser crítico con el pasado
Requiere tener la suficiente flexibilidad mental para soltar patrones de pensamiento.
Necesita (en muchas ocasiones) esfuerzo de dejar el ego a un lado y de humildad.
Algunas formas de desaprender
Si desaprender puede muchas veces implicar más desafío y esfuerzo que aprender. ¿Por qué no promover el desaprendizaje de forma explícita, consciente y deliberada?
Algunas ideas:
Haz talleres y espacios de retrospectiva donde literal invites al desaprendizaje. ¡Convérsalo y hazlo explícito!
Haz dinámicas donde identifiques problemáticas y, además de buscar soluciones, trata de identificar las creencias que operan detrás de la problemática. Por ej. Facilita una sesión de causa-raíz y empuja a buscar las causas más profundas.
Practica ejercicios de reencuadre de creencias.
¡Usa muchas preguntas que inviten a cuestionar y usar el pensamiento lateral! Pero no solo en talleres: sino en el día a día.
Haz, junto a otras personas, una bitácora compartida de desaprendizajes. Si la cultura lo permite, puedes apoyarte del humor.
Comparte creencias que tenías antes y que ahora no tienes; comparte qué has desaprendido.
¿Qué más propones para desaprender?
Claudia Salas Bozich






